Guatemala, 25 de septiembre del 2001


Estimados colegas y participantes,
Con la presente reunión comienza, lo que llamamos, la constitución del Espacio. La constitución de un espacio para el psicoanálisis en Guatemala. No nos corresponde la novedad de introducirlo, éste también ha tenido una trayectoria en nuestro país. Trayectoria sin la cual no habríamos desembocado en lo que intentamos proponerles hoy.

El psicoanálisis ha estado allí. Ha existido. Empezando por un lugar en el ámbito universitario a través de la Universidad San Carlos, pasando por pequeños grupos de 4-5 personas reuniéndose a discutir Freud y otros psicoanalistas, llegando hasta lo que ha sido la primera formalización del psicoanálisis: el GEP -Grupo de Estudios Psicoanalíticos de Guatemala- iniciado por la psicoanalista española Ana Rosson y seguido por Susana de Dicker, Beatriz Azurdia y Mariana de Habie. Su cometido fue organizar una mesa de lectura semanal de la obra de Jacques Lacan, junto con la presentación de seminarios dirigidos por psicoanalistas invitados de países en los que existen escuelas adjuntas a la Escuela Europea de Psicoanálisis (fruto de lo que Lacan inauguró como Sección Clínica de París en el año 1976).
Siempre movidas por continuar en la investigación del psicoanálisis, decidimos iniciar dentro del GEP, lo que en una escuela lacaniana se llama Cartel. Se trata de un espacio de investigación integrado por cuatro miembros de una institución psicoanalítica, que se eligen mutuamente para trabajar sobre un tema, con el fin de crear un producto propio que haya transitado por el cuestionamiento común y los cuestionamientos individuales. Sin embargo, la estructura del Cartel no está completa sin el lugar, de lo que Lacan llamó Más-Uno (Plus-Un), cuya función es sostener la transferencia de trabajo para privilegiar esa producción personal. Lo que nos unió en esa transferencia fue la pregunta sobre el síntoma. Paralelamente se fueron formando en cada una, cuestionamientos personales que sostenían nuestro deseo.

Desde esta experiencia propia, se movilizó en nosotros la idea de trabajar el psicoanálisis desde otra modalidad. Una que nos permitiera el estudio organizado de la doctrina de Freud y Lacan, para engranarlas a la clínica pudiendo así detectar y atender a las demandas que se plantean en los consultorios de Guatemala. Pero que también tuviera la apertura a la escucha del aporte mutuo entre el psicoanálisis y otras disciplinas como el arte, la filosofía, la sociología, la antropología, la literatura, la lingüística, etc. Intentado continuar en la línea del GEP, abrimos hoy el EDEP como un complemento para éste. Un complemento por esta nueva modalidad de trabajo que se basa en una postura: la de crear un producto propio que haya transitado por la lectura, el estudio, el debate y el cuestionamiento común e individuales en torno al psicoanálisis. Teniendo claro que el saber no se coagula en un Otro que "predica la palabra" sino en la experiencia del propio deseo y del trabajo en conjunto.

¿Cómo se estructura esta propuesta?

En dos espacios, el Teórico-Clínico y el Interdisciplinario. Del primero esperamos hacer dos recorridos, uno por la obra de Freud a través de sus cinco casos clínicos y todos aquellos artículos que nos explican cada estructura: el Caso Dora, Juanito, El Hombre de los lobos, El hombre de las Ratas, Schreber , y sus trabajos sobre perversión y melancolía. Para desembocar en su teoría sobre el síntoma y sus escritos técnicos. En el otro recorrido, iremos estudiando a Lacan. En un inicio a través la trilogía freudiana sobre lalengua y el inconsciente, para continuar con sus artículos más importantes en los escritos, y sus seminarios.

Dejarse atravesar por estas obras perennes es necesario pero no excluye revisar obras psicoanalíticas contemporáneas. Nuestras antecesoras en esta tarea de seguir creando. Es por eso que este espacio Teórico-Clínico está pensado, no para repetir las palabras de Freud y Lacan, sino para buscar incógnitas que permitan una apertura al texto, incógnitas que nos lleven a un "más allá" del mismo, discutiendo el por qué, cómo y para qué de sus teorizaciones y quéhacer clínico, intentando trasmitir el psicoanálisis, no replicarlo. Nosotras no tendremos una función docente, la nuestra será ser uno más entre ustedes, entre quienes circulará el deseo de saber.

*El segundo espacio se define por sí mismo. Un lugar para que la divergencia encuentre un punto de convergencia. Un espacio abierto de exposición y debate en el que se presenta la intervención de un conferencista sobre un tema previamente anunciado, seguido de un discutor, más el posterior debate sobre lo expuesto.

Ambos espacios, necesarios y complementarios. El psicoanálisis nació para y desde la clínica pero, también avanzó, por ser receptivo a las creaciones teóricas de los intelectuales de su época. Ni el psicoanálisis freudiano ni el lacaniano pretendieron nunca ser creaciones teóricas cerradas en sí mismas, sino que elaboraron otros saberes dentro su propio saber sobre el enigma que es cada sujeto. Justo en este punto radica el aporte del psicoanálisis. Freud se desligó del Ideal Científico de la época, el positivismo lógico, para proponer la experiencia del inconsciente. Una experiencia leída, no desde la percepción ni la lógica, sino desde una clínica a manera de la hermenéutica de un otro. Lacan fue un pasó más allá. Enfatizó que el psicoanálisis no debe aislarse de la ciencia en general ni de llamadas "ciencias humanas" en particular, ya que éstas poseen un carácter tan determinante sobre el sujeto que lo objetivizan y lo fuerzan a olvidar su propia subjetividad. He allí que el psicoanálisis no es caduco, se actualiza a través de la escucha del discurso científico y de otros que como éste forcluyen al sujeto. Es en esa forclusión en la que le corresponde al psicoanálisis situarse para esperar al sujeto. Psicoanálisis es, entonces, historia y actualidad. Freud dice que el inconsciente es atemporal, que "a nada puede ponerse fin, nada es pasado ni está olvidado". Lacan nos amplia diciendo que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, y de ser así, como el lenguaje, estará afectado por la historia.

Preguntémonos, ahora, el por qué del psicoanálisis en Guatemala. Por la forma superflua en que se ha manipulado la teoría psicoanalítica y la desvirtualización de su clínica, perseguimos hacer un retorno a Freud para su clarificación y un avance hacia Lacan para una implementación clínica desde la postura ética del psicoanálisis.

El Espacio de Discusión y Estudios Psicoanalíticos comienza con todo su empuje y emprende el desafío de estudiar, interrogar e investigar los conceptos de la teoría y práctica analítica. En lo que les hemos dicho hoy, está la medida del espíritu que queremos mantener en este proyecto. Esperamos poder estar a la altura de la tarea. Y como en otro lugar se ha dicho, "en el campo abierto por Sigmund Freud debe rescatarse el gusto por el texto, el amor por la letra, por su desciframiento y su interpretación. Ninguna enseñanza puede reemplazar el valor de la lectura" (Gustavo Dessal, coordinador del NUCEP). Reunámonos, leamos y debatamos juntos.

Gracias.