Michel Foucault
Una lectura de "Tecnologías del yo"

"Todos mis análisis van en contra de la idea de necesidades universales de la existencia humana"

Michel Foucault

Carlos Seijas
Universidad Rafael Landívar

A lo largo de la historia de la humanidad diferentes técnicas sirvieron a los individuos tanto para pensarse a sí mismos, como para constituirse a sí mismos, a estas técnicas Foucault las llamará "tecnologías", a saber: de producción, de sistemas de signos, de poder y del yo. Estas dos últimas es por las cuales se interesó y, precisamente es a esta última a la cual dedicaré el desarrollo.

Foucault realiza un recorrido por estas "técnicas específicas" que va desde la filosofía grecorromana en los dos primeros siglos a. C., hasta la espiritualidad cristiana y los principios monásticos desarrollados en el cuarto y quinto siglo del final del alto imperio romano.

La primera técnica que nos presenta es la que consistió en "ocuparse de sí mismo". Este ocuparse de sí mismo, este "cuidarse de sí mismo", Foucault lo rastrea en el Alcibíades de Platón, como un primer principio. ¿Cómo se "cuida a sí mismo"? Primera problemática, que consiste en estar ocupado de sí mismo y la actividad política. Al ocuparse de sí mismo, en la enseñanza, la gente aprende a ocuparse de sí mismo con la ciudad. En segundo lugar: la relación entre el ocuparse de sí mismo y la pedagogía, y en tercer lugar el problema de la relación entre el cuidado de sí y el conocimiento de sí. Este tema del cuidado de sí no era un consejo abstracto, sino una actividad extensa (práctica), una red de obligaciones y servicios para el alma. No solo se constituyó como principio sino como una práctica constante.

En la cultura grecorromana se produce una inversión entre la importancia que conocerse y ocuparse de sí mismo tenían; ahora toda la atención se concentra en el conocimiento del yo.
Escribir también era importante en la cultura del cuidado de sí, pero es en la edad helenística que prevaleció la escritura, y la verdadera dialéctica paso a la correspondencia.

El cuidado de sí se vio relacionado con una constante actividad literaria. El sí mismo es algo de lo cual hay que escribir, es el tema u objeto (sujeto) de la actividad literaria. Para la nueva preocupación de sí correspondía una nueva experiencia del yo. Esto se ve reflejado, como muestra Foucault, en las Cartas de Marco Aurelio. Aquí se puede ver como se intensifica la relación entre el alma y el cuerpo, se puede observar: lo que tu has pensado, lo que tu has sentido. También se pueden ver en las cartas la transcripción del estado de conciencia, donde se prefigura la confesión cristiana (examen de conciencia).

En este período no es una preparación para la vida política el cuidado de sí mismo, sino que este se universalizó. Esto se puede observar a través del modelo médico, el cuidado de sí mismo se ha convertido en un cuidado permanente. Luego el objetivo es prepararse para cierta realización completa de la vida, cambiando así las costumbres en el cuidado de sí y su relación con el conocimiento de sí.

Se instaura, por ejemplo, en el estoicismo una nueva forma de pedagogía que es el arte de la escucha de la voz del maestro y de la voz de la razón en uno mismo. El modo en llevarla a cabo es proponiéndose indicaciones muy precisas de como la gente debe escuchar. A este arte de escuchar se le suma el de la contemplación del yo, que es otra forma del cuidado del yo. Es aquí donde se da la desaparición de la estructura dialéctica. Este examen de conciencia significa la adquisición de un bien, viene a ajustar lo que quería hacer con lo que he hecho, y reactivar las reglas de conductas, no escarbar en su culpa.

Aquí el sujeto constituye, para Foucault, la intersección entre los actos que han de ser regulados y las reglas sobre lo que de hacerse.
Tanto al arte de escuchar, como a la contemplación, se le agrega la askesis (recordar). En la tradición filosófica dominada por el estoicismo, askesis significa consideración progresiva del yo, o dominio sobre sí mismo obtenido a través de la adquisición y de la asimilación de la verdad. Sus principales características son dos ejercicios de puesta a prueba de la preparación: mélete y gymansia. La primera referida al pensamiento y la segunda a la práctica real. Por último nos encontramos en la técnica, conocida con el nombre de interpretación de los sueños: cada cual debía interpretar sus propios sueños, para esto debías recordar.

En el desarrollo siguiente Foucault realiza un examen de una las técnicas principales del yo durante el cristianismo primitivo. Para esto centra su análisis en la transición de la cultura pagana a la cristiana. Para Foucault el cristianismo ha impuesto una serie de condiciones y de reglas de conductas con el fin de obtener cierta transformación del yo, basando toda su atención en el acto de la confesión. El descubrimiento del yo se realiza a través de la exomologesis y de la exagouresis, siendo la primera la expresión dramática (no verbal) de la situación del penitente como pecador, que le hace manifestar su estatuto de pecador, para la segunda se trata de una analítica y continua verbalización de los pensamientos llevada a cabo en la relación de la más completa obediencia hacia otro. Esta relación está configurada por la renuncia al propio deseo de cada uno y a su propio yo.

El elemento común entre estas dos formas de descubrimiento de sí mismo es: que no puede haber revelación sino renuncia del yo.
Como pudimos observar en este breve recorrido a través de Tecnologías del yo la idea que se deja ver detrás de este texto es la de una estrecha relación entre filosofía y practica de sí, o dicho de otra manera, de cómo en la antigüedad y los comienzos del cristianismo las prácticas formaban al sujeto, como así también lo transformaban. Estas prácticas guardaban una vinculación directa con la constitución de sí mismo, en la ética, (entendida esta como el tipo de relación que se tiene con uno mismo, la relación a sí mismo, y que determina como el individuo juzga constituirse en sujeto moral de sus propias acciones) y se veía reflejado en su filosofía.

Para expresarlo en mejores términos "lo que me sorprende es que, en la ética griega, las gentes se preocupaban más de su conducta moral, de su ética y de la relación consigo mismo, que de los problemas religiosos (...) lo que interesaba, su tema, era la constitución de una ética que fuese estética de la existencia". Como Foucault especifica más adelante en la misma, no se trata de un relevamiento, esta no es la solución. Se trata de poder rescatar la posibilidad de pensar de otra manera, de constituirse a sí mismo como otro: analizarse a sí mismo como seres históricamente constituidos y hacer posible el pensar (constituirse) de otra manera.

"Lo que me sorprende", dice Foucault, "es el hecho de que en nuestra sociedad el arte se ha convertido en algo que no concierne más que a los objetos, y no a los individuos, ni a la vida. Que el arte es una especialidad hecha solo por expertos que son los artistas. Pero ¿por qué no podría cada uno hacer de su vida una obra de arte? Por que esta lámpara, esta casa, sería un objeto de arte y no mi vida?"

Bibliografía:
Foucault, M. (1990). Tecnologías del yo y otros textos afines. Barcelona: Paidos-Universidad autónoma de Barcelona